(Mientra lo lean escuchen "Se Acabó" de Alberto Plaza)
La caminata no era la misma de siempre, se sentía extraño, como si estuviese sentenciado a muerte, cada paso era un recuerdo más. Tocó el timbre como cada día, pero el nudo en la garganta era insoportable:
- Si ¿quien es?
- Yo, el Seba
Camino hacia la entrada y ella lo esperaba en la subida de la escalera, algo intranquila y con ojos tristes:
- Hola miamor
- Hola cosita, ¿como estuvo la Universidad hoy?
- Bien, nada especial, ¿subamos a mi pieza?
Subieron sin ganas, sabiendo a lo que iban. Seba paso por cada pieza saludando al resto de la familia, saludo que más bien parecía una despedida.
Se sentaron en la cama de la Vale, cama que alguna vez fue de los dos. Se miraron a los ojos y Seba sin perder el tiempo tomo la iniciativa:
- Bueno, aquí estoy, dígame lo que me tiene que decir (con voz cortada).
- No se como se hace esto… (ya con la grimas en los ojos)
- Bueno pero creo que tienes claro lo que me vas a decir, y prefiero que me lo digas para poder terminar con esto como la gente.
- Es que siento que estamos estirando esto demasiado, ya no se si te amo y esto me está haciendo mal.
- ¿pero si tratamos?
- Creo que no hay posibilidad, ¡¡esto también te hace mal a ti!!
- A mi me hace mal estar sin ti, tu para mi eres todo y lo sabes. Lo único que te pido es una posibilidad, una posibilidad para reconquistarte.
- ¡¡no quiero!! Por favor no me hagas esto…
Seba no pudo mas, el llanto fue mas fuerte y se abalanzo sobre ella mendigando un abrazo que no fue esquivo mas bien fue reciproco.
Luego de 10 minutos amarrados, Seba se alejo y la miro a los ojos:
- Vale, te adoro, no hay nada que me haga mas feliz que tu en el mundo, por favor no me dejes de querer.
- Eso nunca va a pasar y lo sabes, tú siempre vas a ser mi precioso.
Seba no aguantaba mas la pena, sentía que era demasiado estar al lado de ella sabiendo que todo era en vano. Se paro de la cama y le dijo:
- Prefiero irme y hablar otro día.
- Si te entiendo. ¿quieres que te lleve?
- No gracias preciosa, prefiero caminar. ¿Me dejas abajo?
Bajaron las escaleras, Seba se despidió de la familia y llegaron a la entrada.
- Gracias por todo mi preciosa, nunca se te olvide que te adoro y eso nunca va a cambiar.
- Yo también mi preciosa, cuídate muchísimo ¡¡por favor!!
- ¿te puedo dar un beso?
- Lógico que si, de aquí no te vas sin dejarme un beso.
El beso fue todo lo que el esperaba, pero no le hizo del todo bien.
- Chao cosita.
- Chao mi precioso.
Seba camino por largas horas por Santiago sintiendo que estaba partido por la mitad, que a su cuerpo le faltaba algo; la Vale, la persona mas linda de su vida y la única que era capaz de hacerlo la persona que era.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario